Esta noche ha sido de las más dolorosas de los últimos años. Diría que de mi vida. Por un lado siento la soledad bajo mis pies, como un tiburón a punto de cerrar la boca, por otro lado, dentro de mí sigue (aún más fuerte) la presión del pecho que consume mi interior mientras más valoro mi miserable presente. Cioran hablaba de huir del nacimiento, y actualmente vivo más bien con un rechazo al re-nacimiento, a la nueva vida, o la constante y lenta muerte, reafirmada por el paso del tiempo. El amor de mi vida me dejó ayer, y aún ahora no termino de entender bien el motivo, quizás la impotencia ciega a la razón, quizás quejarme no está justficado, pero necesito expresarme. Por vuestra parte pensad que la soledad fue lo que me llevo a hacer este blog, asi que ¡habrá más posts!
Creo que he vuelto. Hace como 2 años que no toco absolutamente nada de HTML, y en general nada que huela a informática ni desde lejos. Lo echaba de menos. Es cierto que en ningún momento he dejado de usar Linux, y es una buena constumbre que voy a seguir manteniendo, pero tengo que reconocer que he vuelto a caer en las garras de la infame botnet. Tengo demasiadas cosas de las que hablar, el adir de hace 3 años no es en absoluto la persona que soy hoy. He pasado por cambios estructurales en mi forma de concebir ciertos aspectos sobre mí y mi circunstancia que me va a costar más de un artículo y entrada en el blog para poder quedarme a gusto. Hoy querría tratar la privacidad (¿cómo no?), porque genuinamente mi opinión ha variado con el paso de los años; quizás el yo previo a esta aparición imprevista, influido por su soledad y forzado a encontrar un sentido a traves de un discurso práctiacmente esquizoide y radicalista en el que acababa pareciendo más un señor gritando a las nubes que otra cosa. Puede ser que esta web, este "alter ego" (entre muchas comillas) que he creado a base de etiquetas y scripts no sea más que eso: una realidad alterna, una ficción. O quizás puede que sólo le esté dando demasiadas vueltas a un proyecto dedicado a postear lloriqueos de forma pública y compartir el arte que disfruto, pero creo que tengo en cierto modo una responsabilidad moral con la ideosincrasia que he practicado durante años. Reconocí que me equivocaba cuando abanderaba el cuñadismo amarxizado de Vaquero, y hoy reconozco que quizás no estaba tampoco del todo acertado con el tecnoanarquismo liberalizante loco que pretendía larpear porque, en definitiva, lo que hacía era eso, larpear. No soy Stallman, ni Torvalds, ni Svartholm. Joder, ¡Ni siquiera pude terminar el grado de sysadmin! Realmente he retrocedido en mis conocimientos de informática, pero igualmente creo que eso no debe eximirme de poder compartir mis conocimientos y creencias a quien quiera leerme en esta, mi pequeña casa en la web. Dicho esto, sigo creyendo que todo lo que implique retirar potestad de control de discursos a los corpos nos va a beneficiar a todes como usuarixs, y nunca se me habría ocurrido soltar esta parrafada en un sitio como twitter o ig, por ejemplo. Me repito, he vuelto a estos lugares, me he dejado seducir por los cantos de sirena del algoritmo y he caído en el dulce mecer de las olas del tiempo por perder. Si es que me he hecho ¡hasta tiktok! Supongo que por amor uno llega a límites insospechados. Estaremos en contacto.